

La causa más común de pérdida de cabello es la alopecia androgenética; una condición hereditaria que afecta a hombres y mujeres adelgazando el cabello hasta que este desaparece, pero si el folículo (raíz) del cabello se mantiene vivo, el cabello puede volver a crecer.
La alopecia androgenética es el nombre con el que se le conoce a un tipo de pérdida de cabello y consiste en la disminución en la cantidad y el grosor del cabello hasta llegar al punto en que desaparece, ya sea de forma temporal y permanente. Esta condición está determinada por las hormonas masculinas y por la herencia o factores genéticos.
La alopecia androgenética es el motivo más común por el que se presenta la pérdida de cabello.
Esta condición puede controlarse en la mayoría de los casos; sin embargo, hasta la fecha, no se ha encontrado una solución definitiva para regenerar el cabello en aquellas áreas de la cabeza en las que se ha perdido y en las que el folículo ya no está vivo.
Tanto mujeres como hombres pueden presentar pérdida de la cantidad y grosor del cabello; sin embargo, los patrones de cada uno de ellos es diferente.

La alopecia masculina usualmente inicia con el retroceso del crecimiento del cabello de la frente, así como la cantidad y grosor del cabello en la zona de la coronilla.
Generalmente, la pérdida no es causada por una enfermedad, pero tiene relación con la herencia genética, el envejecimiento y la producción de hormonas masculinas.
La pérdida gradual de cabello puede ser transitoria y ocurrir por una gran variedad de razones como:
Aunque la calvicie es un problema que se asocia generalmente al sexo masculino, también se presenta en las mujeres. La causa de la falta de crecimiento de nuevo cabello en el sexo femenino no se comprende bien, pero se asocia con predisposición genética, envejecimiento y niveles de hormonas (particularmente andrógenos, las hormonas sexuales masculinas).
En promedio, las mujeres tienden a presentar pérdida de cabello al final de los 20 o inicio de los 30 años; conforme avanza la edad, la disminución en la cantidad y el grosor del cabello se acentúa y al llegar a los 60 años es evidente.
Los cambios en los niveles de andrógenos pueden afectar la producción de cabello; por ejemplo, después de los cambios hormonales que se presentan en la menopausia, muchas mujeres descubren que su cabello se adelgaza, mientras que el vello facial es más grueso. Aunque no crece cabello nuevo, el folículo permanece vivo, sugiriendo la posibilidad de nuevo crecimiento de cabello.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta que no siempre la calvicie de patrón femenino es la causante de pérdida de cabello en las mujeres. Algunas otros factores que pueden desencadenarla son: